
Nuevo Metrocable estará en el parque Arví, importante reserva natural de Medellín. Esta vez, estará enfocado en el turismo de aventura y naturaleza. Serán 14 minutos sobre el cielo del lugar.
Sobre las copas de centenarios pinos y robles que se mueven al compás del viento frío del techo de Medellín, aparecen impávidas unas torres de cemento que se elevan a más de 20 metros de altura y que irrumpen en el paisaje como intrusas de la naturaleza.
Pero están allí, en el bosque del parque Arví, que encierra las 1.700 hectáreas de conservación natural más importantes del valle de Aburrá y donde nace el agua que consumen los paisas, porque formarán el vuelo de un nuevo Metrocable.
Se trata del Metrocable turístico del parque Arví en el corregimiento de Santa Elena de Medellín, un cable igual al que funciona en las zonas urbanas de Santo Domingo Savio, en el nororiente, y la Comuna 13, en el occidente, pero con la vocación turística de acercar a los medellinenses con la naturaleza.
“Será una experiencia distinta, en la que el sistema funcionará para el turismo ecológico”, dice Teodoro Kurk, ingeniero del proyecto.
Este nuevo sistema de 27 cabinas colgantes, que se sostienen en un cable conectado a las 23 torres de cemento o pilonas, elevará su vuelo desde el punto donde termina su hermano mayor: el barrio Santo Domingo Savio, en lo más alto de la zona nororiental de Medellín. Allí, los turistas llegarán en el metrocable de la línea K desde la estación Acevedo del Metro y luego podrán ir hasta la nueva estación hacia el parque Arví.
Será un recorrido de 4.619 metros, que obligará a los turistas a ‘coronar’ una pendiente de casi 60 grados adornada con pequeñas casuchas de techos de zinc y madera que se ladean en la montaña.
Arriba, en lo más alto del cerro, la vista de Medellín impactará desde las cabinas. Y de allí, el paseo será como un canopy: se volará a lado y lado de chagualos, robles, amarraboyos, cedros negros, siete cueros y otros que hacen parte de la riqueza natural de Arví. En total, el nuevo sistema costará 44.500 millones de pesos menos que sus antecesores, que valieron entre 60 y 100 mil millones.
Un montaje hasta con mulas
Hoy, por el bosque natural, cerca de 250 trabajadores e ingenieros se mueven por los frondosos árboles y se las ingenian para traer los materiales sin dañar el ecosistema. Por eso, las primeras torres o pilonas fueron traídas a lomo de mula, como en los viejos tiempos de la arriería.
Las otras fueron transportadas en una especie de carrilera de tren, que recorre un sendero de hectárea y media. A cambio de este espacio, el Metro de Medellín sembrará 1.660 árboles y se transplantarán 2.100 plántulas.
Incluso, unas tres torres que aún faltan por traer deberán llegar desde el cielo: a través de un helicóptero, ante la ausencia de vías de acceso en tierra.
“Será un sistema acorde con el medio ambiente, que tendrá menos desgaste por estar en una zona natural”, explica el ingeniero francés Cyril Curien, de la firma Poma y quien hizo parte de la construcción de los otros dos metrocables de la capital antioqueña.
Los mayores movimientos de obras por estos días se ven en la estación final (tendrá sólo dos estaciones) en la vereda de Piedras Blancas y que llevará el nombre de Santa Elena. Allí, dos enormes rollos del cable están a la espera de que se terminen de montar las torres para estirarse lo máximo posible y así hacer viable el sistema.
Los turistas podrán llegar al sitio y escoger tres senderos ecológicos, que los llevarán al nuevo proyecto que se levantarán en Arví, a disfrutar de la naturaleza y hasta llegar a los buses que circularán por la zona hasta el corregimiento, Santa Elena.
Se espera que el vuelo del nuevo metrocable esté listo a finales de octubre de este año, cuando se celebrarán los 14 años de funcionamiento del Metro de Medellín.
Así será el nuevo cable
El nuevo sistema usará las mismas cabinas desenganchables de los que funcionan en el nororiente de Medellín entre la estación Acevedo del Metro y Santo Domingo Savio; y en el occidente entre la estación San Javier y la Aurora.
En total tendrá una longitud de 4.619 metros desde Santo Domingo Savio hasta la estación final en el corregimiento de Santa Elena en la vereda de Piedras Blancas.
Tendrá unas 27 cabinas en su etapa inicial con capacidad para unos 10 pasajeros.
La velocidad será de 6 metros por segundo . La capacidad del sistema será de 600 usuarios por hora.
El viaje entre Santo Domingo Savio y Santa Elena demorará unos 14 minutos.
Sobre las copas de centenarios pinos y robles que se mueven al compás del viento frío del techo de Medellín, aparecen impávidas unas torres de cemento que se elevan a más de 20 metros de altura y que irrumpen en el paisaje como intrusas de la naturaleza.
Pero están allí, en el bosque del parque Arví, que encierra las 1.700 hectáreas de conservación natural más importantes del valle de Aburrá y donde nace el agua que consumen los paisas, porque formarán el vuelo de un nuevo Metrocable.
Se trata del Metrocable turístico del parque Arví en el corregimiento de Santa Elena de Medellín, un cable igual al que funciona en las zonas urbanas de Santo Domingo Savio, en el nororiente, y la Comuna 13, en el occidente, pero con la vocación turística de acercar a los medellinenses con la naturaleza.
“Será una experiencia distinta, en la que el sistema funcionará para el turismo ecológico”, dice Teodoro Kurk, ingeniero del proyecto.
Este nuevo sistema de 27 cabinas colgantes, que se sostienen en un cable conectado a las 23 torres de cemento o pilonas, elevará su vuelo desde el punto donde termina su hermano mayor: el barrio Santo Domingo Savio, en lo más alto de la zona nororiental de Medellín. Allí, los turistas llegarán en el metrocable de la línea K desde la estación Acevedo del Metro y luego podrán ir hasta la nueva estación hacia el parque Arví.
Será un recorrido de 4.619 metros, que obligará a los turistas a ‘coronar’ una pendiente de casi 60 grados adornada con pequeñas casuchas de techos de zinc y madera que se ladean en la montaña.
Arriba, en lo más alto del cerro, la vista de Medellín impactará desde las cabinas. Y de allí, el paseo será como un canopy: se volará a lado y lado de chagualos, robles, amarraboyos, cedros negros, siete cueros y otros que hacen parte de la riqueza natural de Arví. En total, el nuevo sistema costará 44.500 millones de pesos menos que sus antecesores, que valieron entre 60 y 100 mil millones.
Un montaje hasta con mulas
Hoy, por el bosque natural, cerca de 250 trabajadores e ingenieros se mueven por los frondosos árboles y se las ingenian para traer los materiales sin dañar el ecosistema. Por eso, las primeras torres o pilonas fueron traídas a lomo de mula, como en los viejos tiempos de la arriería.
Las otras fueron transportadas en una especie de carrilera de tren, que recorre un sendero de hectárea y media. A cambio de este espacio, el Metro de Medellín sembrará 1.660 árboles y se transplantarán 2.100 plántulas.
Incluso, unas tres torres que aún faltan por traer deberán llegar desde el cielo: a través de un helicóptero, ante la ausencia de vías de acceso en tierra.
“Será un sistema acorde con el medio ambiente, que tendrá menos desgaste por estar en una zona natural”, explica el ingeniero francés Cyril Curien, de la firma Poma y quien hizo parte de la construcción de los otros dos metrocables de la capital antioqueña.
Los mayores movimientos de obras por estos días se ven en la estación final (tendrá sólo dos estaciones) en la vereda de Piedras Blancas y que llevará el nombre de Santa Elena. Allí, dos enormes rollos del cable están a la espera de que se terminen de montar las torres para estirarse lo máximo posible y así hacer viable el sistema.
Los turistas podrán llegar al sitio y escoger tres senderos ecológicos, que los llevarán al nuevo proyecto que se levantarán en Arví, a disfrutar de la naturaleza y hasta llegar a los buses que circularán por la zona hasta el corregimiento, Santa Elena.
Se espera que el vuelo del nuevo metrocable esté listo a finales de octubre de este año, cuando se celebrarán los 14 años de funcionamiento del Metro de Medellín.
Así será el nuevo cable
El nuevo sistema usará las mismas cabinas desenganchables de los que funcionan en el nororiente de Medellín entre la estación Acevedo del Metro y Santo Domingo Savio; y en el occidente entre la estación San Javier y la Aurora.
En total tendrá una longitud de 4.619 metros desde Santo Domingo Savio hasta la estación final en el corregimiento de Santa Elena en la vereda de Piedras Blancas.
Tendrá unas 27 cabinas en su etapa inicial con capacidad para unos 10 pasajeros.
La velocidad será de 6 metros por segundo . La capacidad del sistema será de 600 usuarios por hora.
El viaje entre Santo Domingo Savio y Santa Elena demorará unos 14 minutos.
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